30 de agosto de 2013

Un Internet con propósito disruptivo

Propósito: Intención o voluntad de hacer algo. Objetivo, fin o aspiración que se desea lograr. 
Disruptivo: Que produce ruptura brusca. Cambio acelerado que transforma todo el contexto.
Hoy me he levantado preocupado. Cada vez hablamos más de cambio disruptivo, sobre todo aplicado a las nuevas tecnologías, internet o al cambio empresarial. Y si, realmente estamos en una era disruptiva, pero… ¿Hacia donde vamos tú, yo… el mundo?

Y el caso es que de repente me molesta este sentimiento de disrupción que me viene al cuerpo. Parece como si disruptivo tuviera dos facetas, por un lado la de transformación acelerada que tanto nos seduce, y por otra la de ruptura brusca con lo anterior. La primera parece que nos impulsa hacia una loca carrera hacia un adelante utópico, y la segunda faceta nos hace caer en la conciencia de "este" molesto sentimiento de dolor de la perdida.

Dolor de perdida de tantas cosas… tal vez lo superfluo… pero también aquello que amamos. ¿Realmente hay que perderlo todo para ser disruptivos? ¿La tecnología y la transformación tienen que pasar por encima de las personas en lo cotidiano? Muchas veces me entra la nostalgia de dibujar con colores en un papel o de estar una tarde haciendo nada con los amigos. Creo que necesitamos parar y "descansar" en esta sensación de estar perdiendo valores del pasado,... a la vez que vamos con optimismo hacia este futuro de ciencia ficción.

Mi viaje en estos últimos años ha sido doloroso. Yo soñaba despierto, sin pisar tierra, desarraigado. Añoraba el paraíso que internet parecía nos iba a regalar. Y con los años, he ido viendo como me escapaba de mi cuerpo, de mis emociones, y también de lo que da sentido y valor a una sencilla vida humana como la mía.

Empiezo a poder soltarme a ratos en esta sensación de paz que me produce dejar de buscar un futuro, y descansar en el dolor y el amor del momento. Y solo desde ahí, y de forma lo más vivencial posible, empiezo a poder integrar en mi estas tres facetas que tanto me apasionan: Este internet nuestro de cada día, el cambio disruptivo en las personas y en la sociedad, y por supuesto esta sensación de humanidad, amor y propósito que esta naciendo en mi en estos últimos años. Al final comprendo que mi camino no consiste en renunciar a ninguna de estas cosas. Porque durante un tiempo me planteé abandonar internet y tanto anhelo de cambio, por centrarme y descansar en mis facetas más humanas. La adicción a internet y mis obsesiones de futuro tiraban para un lado, mientras mis emociones y mi cuerpo me pedían que parará. Y en esta pelea aun estoy, aunque de otra forma, pues ya he decidido.

Foto de Internet and tacos en Flickr
A veces siento que la pelea del mundo va un poco por aquí, por la necesidad de integrar aspectos contradictorios como el pasado y el futuro, o la tecnología y la humanidad. Y creo experiencialmente que se puede hacer. En mi caso, he comprendido que la renuncia a una faceta no hace más que destruirme por dentro. Por tanto, reconozco que mi vida sin internet no es vida, y que mi vida sin mi corazón y mi cuerpo tampoco es vida. E igualmente, que mi vida sin significado y propósitos no es vida.

Por todo esto, para mi y para el mundo, creo que es interesante que aprendamos a integrar algo así como un Internet con propósito disruptivo y humano. Una Red que a la par que nos impulse a transformarnos, nos acerque a nuestras facetas más sensibles y a nuestra misión evolutiva como humanidad.

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